¿Qué relación tiene el microbioma intestinal con la obesidad? Según los datos disponibles, podemos afirmar que es más de lo que pensábamos: numerosos estudios demuestran que la flora bacteriana de las personas con mayor tamaño corporal difiere significativamente de la de sus compañeros de complexión promedio, y una flora intestinal menos diversa facilita la obesidad.*
¿Pero qué significa esto en términos de pérdida de peso?
Los probióticos son capaces de influir en nuestro apetito: a través de la producción de ácidos grasos de cadena corta y la prevención de la absorción de las grasas consumidas, que de esta manera se eliminan del cuerpo junto con las heces. Este es un hallazgo particularmente interesante, ya que podemos decir que las bacterias (por ejemplo, los Lactobacillus que viven en el intestino) hacen que nuestro cuerpo se satisfaga con menos calorías para funcionar correctamente.**
Detrás de esto, los investigadores encontraron una explicación fascinante: las cepas bacterianas probióticas favorecen la producción de las hormonas responsables de la sensación de saciedad, GLP-1 y PYY, y, como ya mencionamos, con menos comida también podemos sentirnos satisfechos. En cuanto a la restauración de la flora intestinal, es bueno saber que reduce de manera significativa los procesos inflamatorios que ocurren en el cuerpo, ofreciendo así protección contra la obesidad.***
¡Veamos una investigación concreta!
La composición del microbioma intestinal influye en el metabolismo, y sus alteraciones se asocian claramente con la disbiosis, especialmente en la población de mayor edad. Actualmente, sigue habiendo debate profesional sobre cómo dirigir la composición del microbioma hacia un estado óptimo; por ello, el siguiente estudio siguió el estado de veinte mujeres mayores con obesidad a lo largo de un experimento. ****
¿Probióticos y/o dieta mediterránea?
La esencia del método consistía, después de determinar el microbioma intestinal, en que los participantes siguieran una dieta mediterránea durante quince días, y luego durante los siguientes quince días continuaran la misma dieta con un suplemento dietético probiótico.
La composición del microbioma intestinal de las mujeres con obesidad mostraba un patrón típico al inicio del experimento: se observaba una mayor presencia de componentes proinflamatorios (Collinsella) y una menor cantidad de bacterias productoras de ácidos grasos de cadena corta (Lachnospiraceae y Ruminococcaceae) en las muestras que ya eran menos diversas.
¿Cuál es la manera más eficaz?
Según los resultados, 15 días de alimentación basada en la dieta mediterránea ya redujeron el peso corporal en un 1,5-2,7%, disminuyeron la proporción de componentes proinflamatorios y la flora intestinal comenzó a evolucionar hacia una mayor diversidad. En los siguientes 15 días, el suplemento dietético probiótico continuó acelerando la pérdida de peso (+1,1-1,2) y se observó un aumento significativo de la presencia de la bacteria Akkermansia, que ayuda al funcionamiento óptimo del metabolismo, en las muestras analizadas.
El resultado, «según los investigadores», respalda cuán importante es la nutrición adecuada y el papel de los probióticos en el funcionamiento del metabolismo; la diversidad del microbioma juega un papel imprescindible en los procesos metabólicos humanos.
* A core gut microbiome in obese and lean twins
** Lactobacillus gasseri SBT2055 suppresses fatty acid release through enlargement of fat emulsion size in vitro and promotes fecal fat excretion in healthy Japanese subjects
*** Beneficial metabolic effects of a probiotic via butyrate-induced GLP-1 hormone secretion
**** Elderly obese women – pb and mediterranean diet – gut microbiome




